03 septiembre, 2008 – 11:09 – Juan Cruz
El periodismo
Iñaki Gabilondo es uno de los grandes periodistas que hemos conocido en estas décadas, desde la transición a nuestros días. Riguroso, crítico, receptivo, ha sido en la radio un faro en el que se han mirado la gente, los políticos y los otros periodistas. En la televisión ha afirmado su estilo, que es inconfundible, una firma que avala todo aquello que toca. Se puede equivocar, pero es honesto, y rectifica, y cuando acierta no es arrogante. No va con la verdad por delante ni humilla a los que le contradicen. Este país, y el periodismo, le deben muchísimo, y de vez en cuando se lo pagan, aquí y por ahí. Ahora acaba de entregarle Gabriel García Márquez el premio de la fundación Nuevo Periodismo, que preside el Nobel. Ahí, en Monterrey, que es la ciudad mexicana donde se ha entregado el premio, los dos han hablado del periodismo, el de siempre; García Márquez ha dicho que por las mañanas se depierta rabioso como un perro por el periodismo que hacemos, y Gabilondo ha defendido el buen periodismo como factor de desarrollo social, cultural, económico y político. Este es, lo dice el Nobel colombiano, el oficio más bello de la tierra, y muchas veces arrojamos sobre él basura a pilas. Un periodismo contrastado, sereno, en el que los periodistas no tengan que arrojar vergüenza a su oficio, requiere, decía García Márquez, dedicación y tiempo. Y buena voluntad. Kapucinsky decía que este no es un oficio para cínicos. Es cierto: el cinismo es lo contrario de la buena voluntad; el cinismo, la ignorancia del sufrimiento ajeno, la falta de solidaridad con lo que padecen los que son objeto, o sujeto, de nuestra información. Bienvenido el premio a Gabilondo, en este día en que, de nuevo, en Canarias, se produce la triste y reiterada noticia del muerte en el mar. La muerte que no cesa, el drama que nace en la miseria de África, un territorio sobre el que se arroja todo el cinismo que cabe en la mano de la mezquindad.
Abrazos a Paco Gómez, en este día de dolor para él y su familia.